El sector financiero en Colombia se encuentra comprometido con la innovación de productos, servicios y canales financieros

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NotiCINTEL conversó con Jonathan Malagón González, Vicepresidente Económico de Asobancaria, acerca del panorama del crecimiento económico en Colombia.

¿Cómo ve Asobancaria el panorama del crecimiento económico en Colombia para los próximos tres años?

Desde la Asociación hemos venido señalando que la economía colombiana ha logrado avances importantes en materia de estabilidad macroeconómica durante la última década y media, lo que ha permitido que Colombia haya logrado superar con cierto éxito choques macroeconómicos que en otros tiempos hubieran hecho evidentes las debilidades que en este frente caracterizaban a la economía. Colombia. Esta mayor solidez se ha convertido en la base de unas perspectivas positivas en materia de crecimiento en el corto y mediano plazo. Sin embargo, reconocemos que durante 2015-2016 la economía encara riesgos importantes en el contexto local y externo.

Sin embargo, es importante señalar que, si bien la turbulencia internacional podría generar una pérdida de tracción sobre la actividad local, la economía colombiana cuenta con las herramientas necesarias para sortear los choques que se puedan presentar. La buena gestión macroeconómica, los avances logrados en materia de competitividad, así como un nivel adecuado de reservas internacionales y la línea de crédito flexible que tiene Colombia con el FMI, dan cuenta de que el país está preparado para afrontar sin mayores traumatismos una posible caída de los flujos de inversión, en caso de que se materialicen los riesgos externos. De otro lado, el adecuado manejo de las finanzas públicas, soportado en la regla fiscal, permitirá mantener la confianza inversionista. Adicionalmente, los logros y reformas que pretende el Gobierno en materia de paz, equidad y competitividad, sin duda contribuirán a mantener la inversión externa en los próximos años y a seguir impulsando la demanda interna.

Colombia cuenta no sólo con un claro esquema de inflación objetivo (que permite mantener acotadas las expectativas de inflación y reduce eventuales ruidos en los mercados financieros), sino con una flexibilidad cambiaria que permite amortiguar eventuales choques externos, todo ello sumado a i) una menor exposición a la deuda externa y a ii) un sistema financiero más sólido.

Esto le permite a Asobancaria ser optimista sobre la dinámica de crecimiento en los próximos años. La solidez de la demanda interna, sumado a la mayor confianza inversionista, permitirá que el país pueda retomar ritmos de crecimiento en torno a sus niveles potenciales una vez la incertidumbre externa se mitigue y el sector productivo acelere su recomposición hacia el liderazgo de los sectores transables diferentes a la minería.

Sin embargo, reconocemos los riesgos en el corto plazo y de allí que nuestras perspectivas de crecimiento para 2015 hayan sido revisadas a la baja. En efecto, la nueva realidad del precio del petróleo, sumado a los riesgos locales, difícilmente le permitirán a la economía crecer por encima del 4.0% en 2015.

No obstante, en lo que respecta a nuestro sector, cabe la pena señalar que, pese a la volatilidad y la incertidumbre en los mercados financieros que este nuevo escenario supondrá, las perspectivas para la Banca en Colombia lucen positivas y de allí que el país pueda continuar esperando, de la mano de una adecuada gestión de riesgos, una saludable irrigación de crédito hacia la economía. Y en eso también queremos ser reiterativos. Creemos que la solidez de la banca permitirá afrontar estos choques sin mayores perjuicios para la estabilidad del sistema.

¿Cómo Asobancaria percibe el efecto del panorama económico en los sectores claves de la economía, especialmente el sector industrial y agrícola?

Asobancaria ha venido señalando que la nueva coyuntura externa y local presenta un balance fuerzas mixto. Por un lado, pese al mayor dinamismo que obtendrían algunos segmentos de la agricultura y la industria dadas las ganancias vía competitividad cambiaria en medio de la mayor devaluación del peso, la inminente moderación en el sector minero energético ante la pérdida de tracción de la actividad petrolera le restará un impulso significativo a su crecimiento. Creemos que el efecto negativo de la actividad minera, que le estaría permitiendo crecer a una tasa modesta en 2015-2016, no alcanzará a ser compensado con el crecimiento de la agricultura y la industria, ésta última en un proceso de recuperación aún débil y que, en todo caso, permanecerá condicionado a la dinámica del sector externo y la demanda local.

De otro lado, pese a que el sector transporte se verá también beneficiado con la eventual reducción del precio de los combustibles (derivada de la caída de los precios del petróleo), el sector de comercio (que representa cerca del 12% del PIB) se vería afectado de forma negativa ante el menor estimulo derivado de las menores compras de bienes durables (particularmente importados).

Lo que es importante señalar aquí es que resultará fundamental que el liderazgo de la economía se traslade desde el sector minero energético hacia la industria, la agricultura y otras ramas que actualmente resultan más competitivas bajo el nuevo panorama cambiario. El sector de la construcción deberá también continuar con su ritmo de expansión para que la economía pueda mantener ritmos de crecimiento saludables.

Sin embargo, pese a que esta recomposición sectorial es un proceso que puede tardar años, el período de transición se puede reducir significativamente en la medida en que la inversión se acelere y se focalice hacia los nuevos proyectos y sectores líderes. Pero para ello se requieren elevados niveles de ahorro que apalanquen el crecimiento y de allí la importancia de la dinamización del ahorro financiero, vehículo de ahorro macroeconómico y del crecimiento sostenible.

¿Una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, es la seguridad a medida que crece el uso de canales electrónicos para transacciones bancarias ¿Cómo continuar promoviendo el uso de estos canales electrónicos por parte de los usuarios del sistema financiero?

Los pagos electrónicos en el país han venido ganado participación como medio de realización de las operaciones económicas de los ciudadanos. Sin duda, este crecimiento se debe a los grandes beneficios que traen estos canales para los clientes, así como a los avances en materia de seguridad. Esto ha sido posible debido a las importantes inversiones que ha venido haciendo la banca y que han contribuido a la mayor confianza en los canales electrónicos. Por esta razón, aun cuando la seguridad se convierte en un aspecto fundamental en cuanto al uso de los canales electrónicos, no sólo se debe tener en cuenta este aspecto. Las ventajas que ofrecen estos servicios pasan por la mayor comodidad para el cliente, por la reducción de los costos de transporte y por la facilidad para la realización de las operaciones y transacciones. En cuanto al fomento y promoción de los canales electrónicos, el país debe avanzar en la creación de un ecosistema transaccional que permita el pago de bienes y servicios de la economía a través de medios de pago electrónicos, lo que derivará en una reducción del efectivo en la economía. Adicionalmente, la banca se mantendrá a la vanguardia de los desarrollos tecnológicos que permitan incrementar las facilidades transaccionales.

En tal sentido, la industria se encuentra en constante innovación, brindando los instrumentos que se adapten a las necesidades de sus clientes, siempre con el objetivo de facilitar, brindar comodidad y seguridad en las actividades cotidianas de sus consumidores.

Así mismo, consideramos que el fomento del comercio electrónico y los pagos por medios digitales son dos de los caminos que se deben explorar para fomentar el uso de los canales electrónicos. Sin embargo, es necesario resaltar que para el desarrollo de herramientas innovadoras se hace imperativo que la regulación favorezca la creación de nuevos instrumentos, viabilizando la innovación y no convirtiéndose en una barrera para el ofrecimiento de más y mejores servicios a los consumidores financieros.

¿Cómo considera que se debe incentivar la innovación en Colombia?

El sector financiero en Colombia se encuentra comprometido con la innovación de productos, servicios y canales financieros, en especial aquellos dirigidos a la base de la pirámide y aquellos que hacen más eficiente las transacciones económicas. Los productos transaccionales, la banca móvil y el internet son hoy en Colombia una realidad que está disponible a los consumidores, incluso a cero costo. Por ejemplo, entre 2011 y 2014 el número de operaciones realizadas por el canal de banca móvil creció 526%, aunque hoy sólo representan el 3,2% del total de operaciones. Los corresponsales bancarios, que desde 2014 permitieron llegar a todos los municipios del país, realizan hoy 117 millones de operaciones y representan el 3.2% del total de operaciones.

Este desempeño se ha dado gracias al ambiente competitivo del sector en el país, con niveles de competencia que lo ubican por encima de países de la región, e incluso, por encima de los países de ingreso medio alto. Sin embargo, el país aún tiene enormes retos en materia de respuestas innovadoras para las necesidades transaccionales de los consumidores, y de allí que continúen con políticas de inversión en recursos humanos y en tecnologías blandas que se enfoquen en modelos organizacionales, empresariales y de marketing. Este esfuerzo de las entidades financieras debe estar soportado en el compromiso del Gobierno Nacional de formalizar la economía a través de la lucha contra el uso del efectivo y la masificación de los pagos electrónicos. Por esta razón, la banca es un aliado decidido de las iniciativas que en este sentido se encuentran plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo que hoy se discute en el Congreso de la República.

¿Siendo las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones TIC apalancadoras de la competitividad del país, ¿qué piensa Asobancaria de su crecimiento en este entorno?

En los últimos años la utilización de los canales para la realización de operaciones ha iniciado una migración hacia aquellos no presenciales. Como ya se mencionó, los canales de internet y banca móvil están empezando a ganar terreno y preferencia entre los colombianos. Esto se observa en la disminución de la participación de canales como oficinas y cajeros automáticos en el número de operaciones realizadas. En el caso de las oficinas, durante 2011 estas participaron con el 36,6% del total de las operaciones, pero en el 2014 esta participación se redujo a tan solo 29,3%. Las cifras son evidencia que el sistema financiero se ha apoyado de las Tecnologías de la Información para ampliar el portafolio de canales y servicios que tiene a disposición de sus consumidores y responder las necesidades de los mismos.

Sin embargo, la regulación de este sector es fundamental, ya que la expansión de la banca móvil como instrumento de inclusión financiera está ligada a un insumo fundamental que no depende de las entidades financieras: el acceso a las redes de telecomunicaciones de cada uno de los operadores celulares. Por otro lado, es fundamental buscar una cobertura total del servicio de telecomunicaciones con el fin de que la banca pueda llegar cada vez más a todo el Territorio Nacional. La masificación y sostenibilidad de la banca móvil continúa dependiendo del establecimiento de reglas claras en cuanto a la calidad de los servicios y al acatamiento de la regulación vigente.

¿Las TIC juegan un papel fundamental a la hora de facilitar las transacciones económicas como es el caso de Apple Pay ¿Cómo ve Asobancaria la implementación de este sistema de pagos en Colombia?

Apple Pay es un instrumento que ofrece alternativas innovadoras que facilitan la vida de los consumidores financieros, pues soluciona necesidades transaccionales de personas que posiblemente ya tienen acceso al portafolio de productos y
servicios financieros. Esta es una solución exclusivamente para usuarios de dispositivos de alto costo. Por esta razón, no es una herramienta que constituya una alternativa que favorezca la inclusión financiera, pues los altos costos de los dispositivos lo restringen a segmentos muy pequeños de la población.

Desde otro lado, es importante resaltar que al no guardar la información de los pagos ni del cliente, el historial de pagos se maneja completamente en la sombra, lo que impide que esta información sea conocida por la entidad financiera. Esto impide a su vez determinar el perfil de riesgo del usuario y de allí que las entidades no puedan ofrecer un portafolio de servicios más amplio.