Los peligros de las redes sociales para los menores, una tarea para los padres,por Santiago Pontiroli, analista de seguridad, Kaspersky Lab

Santiago Pontiroli

 En días pasados, salió a la luz un preocupante caso de abuso de las redes sociales en Paraguay, en donde ha sido expuesta y denunciada una página en Facebook donde eran compartidas fotos menores de edad en ropa interior. Lamentablemente, este no es un hecho aislado y como usuarios responsables de las nuevas tecnologías debemos estar al pendiente de los posibles peligros que representan para los menores el uso de la Internet y en particular las redes sociales. Como adultos y guías de los menores en un camino tecnológico que recién comienza para ellos, debemos acompañarlos, educarlos y hablarles sobre los riesgos de compartir fotografías e información de forma indiscriminada en redes sociales y otros medios en línea. El momento para hacerlo es ahora, y a través de un ambiente en donde el dialogo es fluido y se ha establecido una confianza entre ambas partes, debemos ser compañeros en sus actividades, no para ser catalogados de “supervisores” sino de consejeros.

A través de la utilización de herramientas que pueden ser fácilmente instaladas en el computador familiar, como el control parental, podremos bloquear sitios que consideremos indebidos y regular la cantidad de tiempo que el niño pasa frente a este. Sin embargo, estas ayudas tecnológicas no son un reemplazo para la presencia y acompañamiento de los padres o tutores, que deben estar siempre allí para los menores y saber cuándo algo anda mal con el comportamiento del niño.

Ya se han reportado casos en donde los menores realizan gastos en línea con la tarjeta de crédito de los padres para adquirir algún juego, o exponen información privada a través de mensajes instantáneos con extraños. Es por ello, que ante la menor duda de alguna irregularidad se debe entablar dialogo con el menor y en caso de que estemos tratando con un caso de acoso o estafa informática reportarlo ante las autoridades correspondientes.

Peligros latentes como el grooming en donde otra persona practica una conducta hostil hacia los niños, o su homónimo el cyberbullying, con casos que han terminado en fatalidades, reflejan incidentes que podrían haber sido prevenidos prestando atención a las muchas señales que los menores nos dan a través del cambio en su comportamiento y falta de dialogo al preguntarles sobre sus actividades en línea. No nos debemos dejar intimidar con términos como malware, spam, scam o sexting, la raíz de estos problemas nace en el desconocimiento de estas amenazas y la inocencia intrínseca que poseen los menores que se ve reflejada en su vida digital.

Mediante nuestra ayuda para configurar de forma correcta las medidas de privacidad más estrictas para cada red social o sitio en el que estos participen, teniendo en cuenta con quién se comunica y de qué forma lo hace, reduciremos en gran medida la información que puede ser vista por terceros, quedando nosotros como legítimos dueños de la información que alojamos en la nube. Los depredadores en línea vendrán disfrazados de ovejas, aun siendo peligrosos lobos, es por esto que inclusive contactos que a priori parecerían inocentes, pueden transformarse rápidamente en una pesadilla luego de haber ganado la confianza del menor.

Desde un punto de vista práctico, la utilización de contraseñas fuertes y autenticación de dos vías para todos los sitios que lo permitan, instruyendo a los menores de jamás compartirla con terceros, nos dará una ventaja a la hora de evitar casos por robo de identidad. Contar con una solución de seguridad antivirus, que además cuente con un módulo de control parental, ayudará mucho a gestionar los sitios y actividades que pueden realizar los menores. Ya desde pequeños se les debe enseñar a no ingresar en cualquier enlace que les es compartido, teniendo bien presente que una infección a través de un código malicioso (malware) puede dar por resultado espionaje a través de la cámara web o inclusive darle control total del equipo a un criminal.

La información privada debe mantenerse así y se debe instruir sobre qué datos no deben compartirse jamás en línea (como dirección del hogar o número de teléfono real), lo mismo que notificar si alguno de sus contactos les pide fotos o los hostiga con algún comportamiento inusual (por ejemplo chantaje).

La paradoja de las redes sociales es que dependen de nosotros y de nuestra información para su éxito, incentivando a cada usuario a compartir de forma simple y rápida lo que hacen a cada momento. El diablo está en los detalles y quedará en nosotros y nuestra responsabilidad establecer un fino equilibrio entre qué podemos compartir de forma responsable y que debe mantenerse en los confines de la privacidad.

En lo que va de este año, en América Latina la herramienta de Control Parental de Kaspersky Lab ha bloqueado intentos de acceso no autorizado a sitios con contenido considerado pornográfico (37.57%), seguido por acceso a Redes Sociales (24.86%), y en tercer lugar a sitios con contenido violento (Fotografías, videos, lenguaje etc.) (17.34%). Según un estudio realizado por Kaspersky, los menores están a tres clicks de poder acceder a contenido reservado para adultos. Evite convertirse en una estadística y acompañe a los menores en este camino de su vida en línea, dándoles los recursos para crear buenos hábitos del uso de la tecnología y usuarios responsables en un futuro.