“Internet de las Cosas no existiría sin la Computación en la Nube”: Nicholas Carr

 CARR_

Escritor, investigador y una de las personas más influyentes en IT en el mundo, Nicholas Carr habló en Cartagena (Colombia) sobre la forma en que la Nube, Internet de las Cosas e Internet comienza a afectar a las compañías en todo el mundo. NotiCINTEL estuvo allí.

Nicholas Carr es considerado uno de los pensadores más influyentes en el mundo, temas relacionados con tecnologías de la información. Colaborador habitual de medios como Financial Times, Strategy & Business, Harvard Business Review y The Guardian, ha escrito varios de los libros que cuestionan el papel de la tecnología en el desarrollo de la sociedad, al tiempo que muestran sus buenas prácticas hacia el crecimiento de la innovación y el pensamiento crítico.

Reconocido por sus libros Does IT Matter? y The Shallows (Los superficiales: ¿Cómo Internet está cambiando la forma en que pensamos?), Carr fue reconocido como una de las 100 personas más influyentes en esos temas por la revista eWeek, en 2007. Actualmente es ponente asiduo en el MIT, Harvard, Wharton y la NASA, así como en numerosas empresas e instituciones de todo el mundo.

El escritor fue uno de los invitados especiales al Claro Tech Summit 2014, evento organizado por Claro Colombia en Cartagena, el cual reunió a expertos nacionales e internacionales para discutir sobre el futuro de las nuevas tecnologías y debatir alrededor de las principales tendencias que adoptarán las empresas en el futuro.

Durante su intervención, Carr brindó un completo panorama de la evolución, el presente y el futuro de la Nube corporativa, en el cual la comparó con lo sucedido con la electricidad a comienzos del siglo XX. “Los cambios que estamos viendo con las tecnologías en la nube son la repetición de algo que ya habíamos visto. En lugar de tener sus propios equipos, los usuarios ahora pueden pagar a un proveedor que garantice el funcionamiento de sus sistemas, en lugar de tener sus propios centros de datos y adquirir licencias para cada uno de los usuarios”, comentó.

NotiCINTEL asistió al encuentro entre la prensa y el experto, del cual presenta algunas de las respuestas que brindó a periodistas especializados de todo el país.

 ¿Por qué existen personas que lo tildan de escritor ‘anti tecnológico’?

Algo que está claro para mí, como escritor de tecnología en los últimos 20 años, es que está mal quedarse con una visión estrecha de lo que sucede. Si miras alrededor, los computadores –en forma de portátiles o teléfonos inteligentes­– se están convirtiendo en el centro de las formas de vida de las personas. Y en ese sentido, es posible ver los beneficios que obtenemos de tener la habilidad de alcanzar una cantidad ilimitada de información y de comunicarnos más rápido.

Sin embargo, también descubrimos que puede haber inconvenientes y que no solamente pasan cosas buenas, que hay riesgos con la tecnología. De eso hablé en mi libro The Shallows (Los superficiales), que uno de los males es que tenemos toda esta información pero decidimos que nuestros sistemas nos mantengan distraídos y nos interrumpan en todo momento, lo que nos lleva a tener menos oportunidades de emplear un pensamiento profundo.

En mi nuevo libro hablo sobre como estamos viviendo una pérdida de talento y habilidades, tanto en nuestras vidas personales como profesionales, cuando confiamos tanto en los computadores. Por eso, creo que es importante vivir escéptico de la tecnología, incluso si nos damos cuenta de los grandes beneficios que los computadores y las redes nos han traído.

¿Cuál es el punto de encuentro de conceptos como Internet de las Cosas y Cómputo en la Nube?

No creo que Internet de las Cosas, como suele llamarse comúnmente, pudiera existir sin la existencia de la Computación en la Nube, pues necesita una red, un almacenamiento, unas posibilidades analíticas muy baratas para recolectar esta información y analizarla de una forma significativa.

Si regresamos al año 2000, vemos que hubo mucho ruido sobre la ‘computación ubicua’, que reposa sobre el mismo concepto del Internet de las Cosas: contar con sensores y procesadores en objetos cotidianos para determinar su funcionamiento. Pero entonces era imposible hacerlo, pues resultaba muy costoso poner sensores en los aparatos, así como recolectar y analizar la información.

Gracias a la Computación en la Nube a larga escala y a los sistemas centralizados podemos hacer este análisis. Y al usar sensores –que ahora son muy baratos­– podemos comenzar a construir el Internet de las Cosas. Las dos tecnologías eventualmente progresarán juntas como una sola.

En este caso, uno de los retos será poner límites en términos de privacidad y de darse cuenta que no todas las respuestas pueden surgir del análisis de los datos, no importa la cantidad de información que se tenga. Vemos muchas promesas en Internet de las Cosas, pero también hay riesgos de depender de ella.

Hace algunos años, usted escribió un artículo muy reconocido sobre cómo Google nos vuelve estúpidos, ¿es posible hacer un paralelo sobre cómo la Nube también está cambiando la mentalidad en las empresas?

En ese artículo decía que las tecnologías crean un nuevo ambiente para nosotros en el cual debemos desarrollar nuestro pensamiento, pero que también tiene riesgos. Constantemente estamos interactuando con la tecnología, es nuestra fuente de información, nuestro medio de comunicación y en muchos casos nuestro medio de análisis. Esto nos estimula a pensar más superficialmente, a ser distraídos y poco constantes, a no ser reflexivos o contemplativos ni pensar en cosas por largo tiempo.

Ese es un problema similar al que tienen las empresas cuando nos referimos a la Nube, a la irrupción de teléfonos inteligentes y a sus expectativas de que los trabajadores estén conectados constantemente, que revisen sus correos y mensajes de forma frecuente. Eso comienza a estimular un foco a corto plazo entre los colaboradores, los administradores y las compañías en general.

Y si en la vida personal comenzamos a pensar de forma menos profunda, las empresas comienzan a perder esa misma habilidad de generar innovación, creatividad y pensamiento crítico. Entonces necesitan una ‘co-mente’ que les quite esas distracciones. Muchas compañías que estimulan una conectividad constante en sus empleados, verán como se reduce su innovación y pensamiento creativo.

¿Podemos usar la tecnología para desconectarnos de ella misma?

Es un gran reto. Como un escritor de no ficción, suelo usar un procesador de texto para escribir mis libros, al tiempo que utilizo Google e Internet para hacer mis investigaciones, lo cual es muy poderoso y benéfico. Los computadores personales tienen gran cantidad de herramientas que pueden ser usadas para elevar la productividad, pero al mismo tiempo tenemos notificaciones de Facebook o de Twitter, o correos por revisar. Para mí esto socava el poder de los computadores como una herramienta para hacer cosas específicas, para ser creativo.

La tecnología une trabajos productivos con comunicaciones personales y entretenimiento con lo cual tenemos distracciones frecuentes.

Una forma para enfrentar esto es personal y consiste en apagar los servicios que no sirven para el trabajo. desafortunadamente, no somos muy buenos para esto, pues nos falta disciplina. Pero existe otra forma, creada por programadores, y consiste en usar nuevas interfaces que brindan una forma sencilla para eliminar distracciones cuando se intenta estar enfocado. Es decir, crean barreras entre las funciones de producción y las de entretenimiento.

¿Se considera un entusiasta de la tecnología?

No soy un amante de la tecnología al mismo nivel de un programador o de un ingeniero de sistemas, sino más bien en el sentido estricto de la palabra ‘Techie’, que es alguien realmente interesado en la tecnología, que disfruta los dispositivos más recientes y aplicaciones. Es decir, no brindo puntos de vista como alguien ajeno a la tecnología, sino como alguien que la disfruta. Me considero mejor un ‘techie’ escéptico.

Si no existiera la tecnología, ¿también habría sido escritor?

Probablemente habría sido un escritor. Quise ser escritor desde que era un niño, por lo que es algo que está en mi interior.  En mi caso, escribo de tecnología porque es algo cambiante, que se mueve tan rápidamente que despierta mi curiosidad. Lastimosamente, muchas veces nos dejamos llevar por la corriente de la tecnología y no miramos atrás para pensar de forma crítica y profunda sobre cómo nos está cambiando no solo en términos económicos, sino sociales, sicológicos y artísticos.

Por eso creo que en ese panorama habría escrito sobre ciencias o fenómenos sociales que cambian la forma en que la gente vive, pero que no han sido completamente explicados.